Holiday On Ice en el Zócalo del DF

Por Martín de Lima Moreno

MÉXICO.- Este invierno, el gobierno del Distrito Federal en México, encabezado por Marcelo Ebrard, instalará una pista de patinaje sobre hielo pública en la Plaza de la Constitución que tendrá un costo de cinco millones de pesos (casi medio millón de dólares), la cual pretende ser la más grande del mundo.

No está muy claro si la pista de patinaje entrará en los famosos Records de Guinness ni cuál es el beneficio directo para la población capitalina, más allá del detalle folclórico y populista. En el verano, Ebrard quiso darles a los capitalinos de las clases pobres una probadita de diversión al estilo de los parques infantiles que hay en algunas zonas de Los Angeles, con playas artificiales de las cuales no me quiero imaginar nada porque yo dejé de ir a las excursiones escolares a una alberca de olas -creo que en Chapultepec- cuando descubrí que todo el mundo se orinaba allí.

Cuentan las versiones extraoficiales, que las citadas playas artificiales en la práctica fueron una diversión poco higiénica ya que no se cloraba el agua como requiere cualquier piscina y que los encargados enfrentaron algunos problemas técnicos por inexperiencia en el manejo de este tipo de centros recreativos en zona urbana.

Al final del programa, no ha habido por parte del gobierno local un informe serio de los resultados obtenidos, pues que yo recuerde, toda acción gubernamental debe tener un fin de utilidad social mesurable. O dicho de otro modo: más allá del chacoteo de los chamacos en el agua, ¿qué se consiguió? ¿a quiénes les tocó el reparto de los dineros públicos para el acondicionamiento de las playas, la venta de tortas, refrescos, bronceadores y trajes de baño, etcétera?

Ahora, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México quiere que sus conciudadanos vivan el simulacro de la plaza Rockefeller de Nueva York y entren ipso facto en sueños pseudo-primermundistas. No sé si la pista de patinaje incluirá árbol de Navidad gigante como el de la apodada "gran manzana", pero Ebrard se apresuró a decir que este proyecto de entretenimiento no es "frívolo", pues una pista de hielo también es deporte y convivencia familiar y, por otro lado, es algo positivo porque si acaso, sólo el 2.3 por ciento de los habitantes de la capital mexicana -cifra dada por el propio Ebrard a los periodistas- han visto en su vida una pista de patinaje sobre hielo.

Estoy de acuerdo: el patinaje sobre hielo es deporte; pero ¿para qué invertir en flores de un día?.... ¿No hubiera sido más provechoso incentivar un deporte más apegado a la realidad de la urbe como el patinaje sobre ruedas, que se puede practicar en decenas de espacios públicos cotidianamente?

Más que frivolidad, hay varios puntos ciegos en la instalación de la pista de patinaje sobre hielo en pleno Zócalo de la Ciudad de México, si partimos de la regla de oro en el periodismo de investigación y el análisis político-económico: ¿A quién beneficia directamente la operación de una pista de patinaje sobre hielo en la Plaza de la Constitución? ¿Quiénes son los proveedores de los servicios y productos que se mercarán alrededor de la pista? ¿De quién es el negocio? ¿Está el sistema de la estatal Compañía de Luz y Fuerza del Centro (LFC) preparado para el consumo de energía eléctrica que mantendrá la pista helada todo el invierno?

En esta época del año, las sobrecargas de las líneas de generación eléctrica son muy comunes por la iluminación festiva tanto en hogares, como en oficinas, edificios públicos y calles, y la LFC demanda todos los años un ahorro de energía para evitar colapsos. ¿Vale que los mexicanos vean de cerca una pista de patinaje sobre hielo, el costo energético de que implica la pista? No hay datos del gobierno capitalino sobre el costo financiero del consumo de energía eléctrica ni lo que implica en términos ecológicos el dispendio eléctrico para mantener el hielo.

Ebrard afirmó que la mayor parte del costo de la instalación y operación de la pista de patinaje correrá por cuenta de donaciones y promociones de empresas. ¿A cambio de qué?

¿El gobierno capitalino comprará los patines y guantes para los usuarios de la pista? Un par de mediana calidad cuesta alrededor de 30 dólares y no creo que las familias de escasos recursos, para las que está planeado este centro de diversión, vayan a comprar sus patines para probar la pista, si el ingreso promedio diario de una familia capitalina de clase media baja es de poco menos de 14 dólares diarios o 400 dólares al mes.

Por otro lado, ¿en qué se beneficia a las empresas locales que se instale una pista de patinaje sobre hielo?... Que yo recuerde los patines de hielo son importados y toda la industria que se mueve a través del deporte del patinaje sobre hielo es extranjera. En la Ciudad de México no hay infraestructura ni mercado local relacionado con los deportes de invierno, el hielo y la nieve, excepto las paletas de sabores de carrito de El Popo, que se venden en los parques públicos allá por los rumbos de Tepepan, en el sur de la ciudad.

¿Al menos estarán las estrellas del Holiday On Ice para ofrecer gratuitamente su espectáculo a los capitalinos de bajos recursos?

Desde mi punto de vista, se puede dar entretenimiento a las masas con un importante aporte socioeconómico para la ciudad, de fortalecimiento a la identidad cultural y reconstrucción del tejido social tan deteriorado en la capital mexicana con menos debraillé político.  🖋