La Bandera Acribillada

Por Martín de Lima Moreno

Cuentan los que saben, que la caricatura de Daryl Cagle publicada esta semana por el sitio web estadounidense MSNBC, -que reproducimos aquí-, como crítica a la guerra contra el "crimen organizado" que ha emprendido el presidente mexicano Felipe Calderón, cayó como balde de agua fría en la embajada de México en Washington, la cual emitió una nota diplomática para expresar su inconformidad por la publicación y "aclarar que nuestros símbolos patrios son muy valiosos para nosotros" y la imagen puede herir sensibilidades.

Bandera Acribillada

Aunque el gobierno mexicano, a través de su embajada, matizó la queja invocando su respeto a la libertad de expresión, desde luego, resultó ser una protesta fuera de lugar por cuanto a que ni aún si el caricaturista hubiese decapitado al águila que representa al escudo nacional mexicano hubiese habido ofensa alguna al país, pues el dibujo es meramente la visión irónica de una realidad cotidiana y el reflejo de la imagen que se transmite al mundo día a día, con el discurso institucional de la militarización del territorio mexicano para acabar con el ente llamado ambiguamente "delincuencia organizada".

El reclamo del gobierno mexicano lo pone al nivel de los fundamentalistas islámicos que en 2005 lanzaron su guerra santa contra otro caricaturista, del diario danés Jyllands-Posten, que dibujó al profeta Mahoma con un turbante en forma de bomba.

En las democracias cualquiera tiene el pleno derecho de expresar su punto de vista y bien se sabe que lo que se ve no se juzga. Si al gobierno mexicano le preocupa la imagen que se tiene en el mundo del país, más que mortificarse por lo que se dice, debería parar esa espiral de violencia que hace del mayor símbolo nacional, la representación de una nación acribillada por los criminales. 🖋