Autocrítica: La Maldad de la Escritura Somnolienta

Por Silvia Meave

Es la cruda del desvelo; pero no hay excusa... Envié apresurada, a través de Twitter, un encabezado: "Cuando la maldad tiene como nombre al amor". Luego me fui a dormir. A la mañana siguiente, revisando el trabajo del día previo en Cálamo&Alquimia®, experimenté la ingrata sensación del borrachito que apenas recuerda los desastres que hizo fuera de juicio. ¿En qué pensaba yo cuando cometí semejante violación a las normas gramaticales del idioma español?

Hoy pienso que la frase que envié por Twitter no tiene ningún sentido. No se entiende. Punto. La redacción correcta debió ser "cuando la maldad se esconde en el ropaje del amor" o "cuando la maldad cambia de nombre y se le llama amor", "cuando la maldad se disfraza de amor" o alguna otra variante que expresara con claridad el contenido de un comentario publicado en mi Google Buzz.

El uso de la contracción AL (a el) no concuerda con el sentido general de la expresión porque la acción del sujeto (la maldad) no se transfiere al objeto directo (el amor). Por lo menos ésa no era la intención, sino que se pretendía enfatizar que la maldad puede tomar el nombre del "amor" para facilitar a los seres humanos la comisión de tropelías infinitas, grandes y chiquitas.

Hay quienes dicen que al mejor cazador se le va la liebre y, definitivamente yo no soy tal cazador (cazadora, para hablar adecuadamente). Rectifico mi error gramatical. Bien dicen que los periodistas publicamos nuestros errores; pero se vale la autocrítica y la existencia de una fe de erratas.  🖋